Confieso que tenia miedo que la novela de Victoria Bermejo, “Sí, lo hice” (Pepitas de Calabaza, 2022) se convirtiera en un continuo jajají, jijojá y dejara al poco de interesarme. Es verdad que su fuerza está esencialmente en su planteamiento, pero lo he leído al completo con plena satisfacción.
Como comenté en su presentación, despistado de mi, creía inicialmente que había hecho un recopilatorio de hechos memorísticos. No es así, sino que se trata de una novela -o quizás mejor un relato largo- sostenida en una única trama, con dos mujeres protagonistas que van inexorablemente a su encuentro.
No son memorias, pues, pero me ha divertido mucho irme encontrando en la lectura de esta novela sobre escritores, el acto de escribir y los talleres de escritura, que además incluye un claro mensaje de uso universal, con casi todos los temas con los que nos ameniza (en Facebook, que es donde la sigo) Victoria Bermejo.
Ahí están sus basurillas, su extraordinaria mirada curiosa a detalles de todo lo que nos rodea, su aprecio por determinadas frases hechas, sus bailes terapéuticos, sus manías y predilecciones, sus conos naranjas que patrullan por toda la ciudad, sus conversaciones pescadas en el autobús…
Inmediatez en la Mónica que cuenta en primera persona su historia. Un cierto distanciamiento con respecto a Natalia, cuyos devaneos surgen en otros capítulos escritos en tercera persona. Victoria Bermejo dice estar situada en algún punto entre ellas dos. Se vería mucho mejor en esas memorias a las que, parece que algo asustada, dio un día un brusco frenazo.
Pero mientras pase el susto y cambie de opinión, bienvenidos sean libritos como estos, especialmente por esos rincones donde se descubre lo buena observadora que nos ha salido, como, por poner un ejemplo, este detalle (pág. 37) con el que describe un barrio extremo al que ha ido una de las protagonistas:
“(…) con señoras que arrastraban carritos Rolser hasta un supermercado en cuya entrada había una caja llena de plátanos ennegrecidos (…).
De éstas, ya digo, todas las que quiera.
(Las fotos, robadas con nocturnidad -y sin escarbar demasiado- en su muro)
Si, sí, sí: sinsentirlosesentó.
Relato biográfico al canto en uno de sus paseos por Els Encants




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