Sacado del libro de Julio Camba sobre “Londres” (Reino de Cordelia), que por lo que llevo leído está la mar de divertido:
“Pero la comida inglesa, que es tan práctica (ha dicho antes que los ingleses nunca comen más de lo que el estómago necesita y que, como no tienen paladar, están ágiles, fuertes y sanos, y no pesados y gordos como los franceses), tiene una porción de cosas absurdas. Yo no he alcanzado a comprender todavía por qué les echan aquí almíbar a los riñones y por qué meten confitura de fresa dentro de las tortillas. La primera vez que me sirvieron una tortilla en esa forma, yo protesté respetuosamente. Aquello me pareció también un poco epicúreo.
–¿Es que no le gusta a usted la confitura? –me preguntó la camarera.
–Sí; me gusta mucho.
–Entonces ¿no le gusta a usted la tortilla?
–También.
–Pues indudablemente le tiene a usted qué gustar la tortilla con confitura.
Esa es la lógica inglesa. Yo me convencí, pero mi estómago permaneció escéptico.”

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